Pensiones en salarios mínimos a punto de apagarse.

  • Le hacen el fuchi a pensiones pagadas en salarios mínimos.
  • Las propuestas se centran en las futuras pensiones.

Subrayado y con negritas.

Por: Profr. Gerardo Castro Ruiz

Un sentido reclamo del sector de jubilados y pensionados es que sus pensiones sean tasadas en salarios mínimos, porque al ser modificada la unidad de referencia a la UMA, sus pensiones se desplomaron.

Antes de la pandemia generada por Covid 19, el reclamo se hizo sentir por Asociaciones y grupos de jubilados en diferentes manifestaciones, algunas lejanas al Presidente, otras muy de cerca y algunas más de frente. Es decir, al Presidente de México le quedó muy clara la exigencia.

En la mañanera del lunes 4 de noviembre del 2019, Andrés Manuel López Obrador aseguró que su gobierno analiza cancelar la unidad de medida y actualización (UMA) para calcular el pago de pensiones del IMSS y el ISSSTE, aunque pidió no adelantar vísperas, porque su gobierno quiere actuar con responsabilidad.

Han pasado varios meses desde que el Ejecutivo se comprometió a dar una respuesta pronto si este cambio era posible o no, sin embargo, es hora de que no termina por llegar la respuesta.

A ello se suma, que en la discusión de la Reforma al sistema de pensiones, en ningún momento se ha puesto sobre la mesa la cancelación de la UMA para retomar como unidad de referencia al salario mínimo.

Todos los actores que han participado con su opinión o propuesta le hacen el fuchi a la mayor exigencia del sector de jubilados y solo se concentran en cómo hacer para que los trabajadores actuales -futuros pensionados-  ahorren más durante su vida laboral y quién administrará esos ahorros.

Al grado, que tal parece que la mayor preocupación no es de cuánto serán las pensiones futuras, sino que el pleito está en quién maneja los recursos que aporten los trabajadores en garantía de sus pensiones.

El coronavirus, resultó para el justo reclamo del sector de jubilados y pensionados, como un balde de agua sobre la hornilla, las presiones se enfriaron a punto de apagarse, los jubilados se encerraron y ya no salieron a la calle, los poderes se relajaron y ahora ya nadie se acuerda de la sentida demanda, solo los pensionados que esperan ansiosos desde su casa a ver cuándo ocurre el milagro.

Bajo estas condiciones, la solución se ve cada vez más lejana. Es una realidad.

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